miércoles, 22 de diciembre de 2010

Descarga sin de

Abatida la "ley Sinde" -momentáneamente-, el foco de atención sigue centrado en la necesidad de regular las descargas, dar a la red una configuración legal y crear una estructura en donde los autores vean protegidos sus derechos, los internautas los suyos y los amiguetes de la S.G.A.E. puedan continuar poniendo mafiosamente el cazo y recaudar en plan Sheriff de Nottingham dineros hasta debajo de las cantarinas aguas o de las bucólicas piedras del camino (rodar y rodar).
Más allá de la polémica, en la que tanto autores/creadores como interneteros tienen, probablemente, su parcela de razón y sin entrar en algunas incoherencias ideológicas de inciertos personajetes polarizados, me gustaría que nos fijáramos en el cascabel que, cuidadosamente asordinado, no suena: igual que esta ley, los políticos podrían haber impedido la aprobación y aplicación de otras normas de mayor envergadura y trascendencia social.
¿Por qué no lo han hecho cuando queda demostrado que se podían frenar los desmanes de un gobierno errático e inconsistente, impositor y antisocial? ¿Por qué han permitido que la mala gestión campara por sus fueros y engordara plácidamente a la sombra de la corrupción y el autoritarismo palurdo?
La respuesta es clara: intereses y complicidad. Desde Rajoy hasta el diputado más silencioso y domesticado, y exceptuando a aquellos que sin miedo disparaban sus espinas conscientes de que los pétalos con estos tipos no funcionan, todos han sido cómplices y pábulo de nuestra decadencia, de nuestro ocaso.
Pensémoslo. Yo, entre tanto, voy a descargarme un manual de cultivo de rosas... Mientras se pueda.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Hasta aquí... habéis llegado

a quinta acepción del Diccionario de la R.A.E. define "noble" como "honroso, estimable, como contrapuesto a deshonrado y vil".
Todos sabemos, siquiera intuitivamente, qué es noble (una persona noble, un proceder noble, etc...) y todos, de alguna manera, sabemos que un comportamiento noble implica un riesgo, varios riesgos: recibir leña desde cada punto cardinal, infravaloración, que le tomen a uno por tonto o débil... Pero, dichos riesgos, sin duda, son conocidos y asumidos por el ser noble para quien lo más importante es aquello de "nobleza obliga".
Yo, en honor a la verdad, siempre he procurado que en el difícil equilibrio entre el bien y el mal -mi bien y mi mal- la oscilación natural se decantara por el lado del bien. Esto ha supuesto que algunas actitudes frente a los males recibidos fueran de una laxitud casi candorosa por eso de que la propia defensa llevaba implícita una forma de daño. Fruto de ese extraño pudor, de esos escrúpulos desmedidos, es el que no aplicar la ley del Talión haya sido una rémora perjudicial que, por inexistente, ha permitido que el mal causado cayera siempre de este lado y quedara sin castigo, sin ni siquiera oposición.
Lo cierto es que toda esa "filosofía" de la inacción, del perdón universal y absoluto, no sirve. Si te sientas en el umbral de tu puerta a ver pasar el cadáver de tu enemigo cabe la posibilidad de que mueras antes; si tras recibir un golpe pones la otra mejilla es muy posible que pases el resto de tu vida poniendo alternativamente la cara y siendo sacudido a modo.
Eva siempre me habla del efecto bumerán, de esa justicia ultramundana, esencial, cósmica, por la que el resultado de una acción se vuelve contra su autor. Como esperanza está muy bien; como realidad no hay más que oir o mirar en derredor o leer Historia para percatarse de que tan bonito efecto es pura ficción.
Ahora, como una nueva y reveladora perspectiva, me doy cuenta de que todo se ha debido a una mala interpretación mía. Me he dado cuenta de que tratar de evitar el daño no es malo; que defenderse de él, mucho menos y que a veces, cuando se cree que nuestra causa es justa, luchar y atacar primero es lo mismo que vacunarse, es la prevención del futuro mal por eliminación.
A los miserables cobardes que se escudan tras inocentes para dañar, no hay que darles tregua. Hay que empujarlos hasta que el abismo los engulla y toda venganza será justa porque no será revancha sino castigo merecido que no debe quedar olvidado, ni prescrito ni impune.
Con frecuencia, recuerdo la novela "El conde de Montecristo" y pienso: "¡Ojalá el destino me deparara una posibilidad como esa para poner las cosas en su sitio, para devolver tempestades a quienes sembraron vientos!"
Soy consciente de que no todas las causas justas se ganan; pero, si no se luchan, siempre se pierden. Bajo esta premisa lo recomendable, por descabellado que parezca, es el cálculo de probabilidades... E impedir que los sinvergüenzas, los mezquinos, los que carecen de escrúpulos y demás mala ralea y baja canalla, se salgan siempre con suya por aquello de devolver bien por mal.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Feliz Navidad... O algo

No. Esta vez no acusaré; no señalaré culpables: sea esa mi generosa aportación navideña. Me limitaré a aceptarlo con el alma desencajada, con muda resignación. De poco sirve anunciar la decepción o la cólera que siento. Estamos en ese tiempo en que el falso perdón se dilapida con la misma liberalidad con que se miente sobre los buenos propósitos y las enmiendas. No. No hablaré de la hipocresía, de la miseria, de la ruindad, de la soledad, de... De los hombres. Me limitaré a dejar aquí lo que escribió otro hombre: H. C. Andersen.
¡Qué frío hacía! Nevaba y comenzaba a oscurecer; era la última noche del año, la noche de San Silvestre. Bajo aquel frío y en aquella oscuridad, pasaba por la calle una pobre niña, descalza y con la cabeza descubierta. Verdad es que al salir de su casa llevaba zapatillas, pero, ¡de qué le sirvieron! Eran unas zapatillas que su madre había llevado últimamente, y a la pequeña le venían tan grandes, que las perdió al cruzar corriendo la calle para librarse de dos coches que venían a toda velocidad. Una de las zapatillas no hubo medio de encontrarla, y la otra se la había puesto un mozalbete, que dijo que la haría servir de cuna el día que tuviese hijos.

Y así la pobrecilla andaba descalza con los desnudos piececitos completamente amoratados por el frío. En un viejo delantal llevaba un puñado de fósforos, y un paquete en una mano. En todo el santo día nadie le había comprado nada, ni le había dado un mísero chelín; volvíase a su casa hambrienta y medio helada, ¡y parecía tan abatida, la pobrecilla! Los copos de nieve caían sobre su largo cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubrían el cuello; pero no estaba ella para presumir.


En un ángulo que formaban dos casas -una más saliente que la otra-, se sentó en el suelo y se acurrucó hecha un ovillo. Encogía los piececitos todo lo posible, pero el frío la iba invadiendo, y, por otra parte, no se atrevía a volver a casa, pues no había vendido ni un fósforo, ni recogido un triste céntimo. Su padre le pegaría, además de que en casa hacía frío también; sólo los cobijaba el tejado, y el viento entraba por todas partes, pese a la paja y los trapos con que habían procurado tapar las rendijas. Tenía las manitas casi ateridas de frío. ¡Ay, un fósforo la aliviaría seguramente! ¡Si se atreviese a sacar uno solo del manojo, frotarlo contra la pared y calentarse los dedos! Y sacó uno: «¡ritch!». ¡Cómo chispeó y cómo quemaba! Dio una llama clara, cálida, como una lucecita, cuando la resguardó con la mano; una luz maravillosa. Parecióle a la pequeñuela que estaba sentada junto a una gran estufa de hierro, con pies y campana de latón; el fuego ardía magníficamente en su interior, ¡y calentaba tan bien! La niña alargó los pies para calentárselos a su vez, pero se extinguió la llama, se esfumó la estufa, y ella se quedó sentada, con el resto de la consumida cerilla en la mano.


Encendió otra, que, al arder y proyectar su luz sobre la pared, volvió a ésta transparente como si fuese de gasa, y la niña pudo ver el interior de una habitación donde estaba la mesa puesta, cubierta con un blanquísimo mantel y fina porcelana. Un pato asado humeaba deliciosamente, relleno de ciruelas y manzanas. Y lo mejor del caso fue que el pato saltó fuera de la fuente y, anadeando por el suelo con un tenedor y un cuchillo a la espalda, se dirigió hacia la pobre muchachita. Pero en aquel momento se apagó el fósforo, dejando visible tan sólo la gruesa y fría pared.


Encendió la niña una tercera cerilla, y se encontró sentada debajo de un hermosísimo árbol de Navidad. Era aún más alto y más bonito que el que viera la última Nochebuena, a través de la puerta de cristales, en casa del rico comerciante. Millares de velitas, ardían en las ramas verdes, y de éstas colgaban pintadas estampas, semejantes a las que adornaban los escaparates. La pequeña levantó los dos bracitos... y entonces se apagó el fósforo. Todas las lucecitas se remontaron a lo alto, y ella se dio cuenta de que eran las rutilantes estrellas del cielo; una de ellas se desprendió y trazó en el firmamento una larga estela de fuego.


«Alguien se está muriendo» -pensó la niña, pues su abuela, la única persona que la había querido, pero que estaba muerta ya, le había dicho: -Cuando una estrella cae, un alma se eleva hacia Dios.

Frotó una nueva cerilla contra la pared; se iluminó el espacio inmediato, y apareció la anciana abuelita, radiante, dulce y cariñosa.

- ¡Abuelita! -exclamó la pequeña-. ¡Llévame, contigo! Sé que te irás también cuando se apague el fósforo, del mismo modo que se fueron la estufa, el asado y el árbol de Navidad. Apresuróse a encender los fósforos que le quedaban, afanosa de no perder a su abuela; y los fósforos brillaron con luz más clara que la del pleno día. Nunca la abuelita había sido tan alta y tan hermosa; tomó a la niña en el brazo y, envueltas las dos en un gran resplandor, henchidas de gozo, emprendieron el vuelo hacia las alturas, sin que la pequeña sintiera ya frío, hambre ni miedo. Estaban en la mansión de Dios Nuestro Señor.


Pero en el ángulo de la casa, la fría madrugada descubrió a la chiquilla, rojas las mejillas, y la boca sonriente... Muerta, muerta de frío en la última noche del Año Viejo. La primera mañana del Nuevo Año iluminó el pequeño cadáver, sentado, con sus fósforos, un paquetito de los cuales aparecía consumido casi del todo.

«¡Quiso calentarse!», dijo la gente. Pero nadie supo las maravillas que había visto, ni el esplendor con que, en compañía de su anciana abuelita, había subido a la gloria del Año Nuevo.

Y si hay por ahí alguien a quien este cuento le parece cursi... ¡Me cago en su puto alma!

martes, 7 de diciembre de 2010

Callados como putas, escondidos como cobardes

Recortes. La Unión Europea, temerosa por el derrotero que toma la economía española con estos zascandiles, exige más recortes. Sin embargo, en España siempre hemos tenido un severo problema de interpretación de las palabras... Y aun de lo que vemos.
Europa pide, con criterio ante el despilfarro y el enriquecimiento ilícito de algunos "gobernantes" y administraciones, "recortes", sisas; nadie le habló a este sanedrín de sinvergüenzas de "SUPRESIONES". No, al menos, en aquellas parcelas que afectaran a los desfavorecidos por la mala gestión político-bancaria.
Pensé en un primer momento titular esta entrada "Avestruces". Recuerdo -porque en realidad ignoro si lo hacen- que en los dibujos animados hay dos actitudes sorprendentes y llamativas en estos plumíferos corredores: o te picotean la coronilla hasta dejarla como la bandera nipona o meten toda la cabeza en el primer hoyo que ven.
La asociación de ideas con la actitud de "nuestros" sindicalistas y "oposición" política es inmediata y elemental. Ahora, que es cuando todos deberían estar arrimando sus teas a la hoguera, desaparecen. Sin duda esperan; ¿a qué? Unos a que pase de largo el vendaval sin que se acuerde de ellos y los otros a que el naufragio absoluto se consume para vender a los ahogados -ya muertos irremediablemente- salvavidas inútiles. A burro muerto, la cebada al rabo. Antes de que la debacle tome carta de naturaleza propia y atroz, deberían alentar la revuelta, la insumisión, provocar la hégira en pleno de este desconcertante, abusivo y fascista gobierno.
Los sindicalistas ya deberían estar poniendo barricadas frente al Palacio de la Moncloa y Rajoy-Rajuá "intrigando" con el resto de "opositores" para anular una decisión cuya envergadura parece se nos escapa y, desde luego, ellos no alcanzan a vislumbrar.
No voy a entrar en los datos que, por contundentes, niegan la necesidad de eliminar esa ayuda y deponen su trascendencia ante partidas de rango mayor en la preferencia eliminable. Es de todos sabido que algo no funciona cuando la clase política quita a los súbditos mientras deja inalterado su sueldo. Pero, tampoco voy a abundar en eso.
Lo dramático es que con la supresión de esa ayuda no se incentiva la búsqueda de trabajo porque quien recibe esa ayuda insuficiente YA ESTÁ BUSCANDO INTENSIVAMENTE TRABAJO; no obstante, sí se alimenta una desgracia mayor. Esa "ayuda" no sólo permite sobrevivir a muchas familias. Permite, además, en medio de la asfixia, ir pagando "malamente" muchas de las deudas adquiridas por esas familias, soportar las desorbitadas facturas con que nos regalan los poderosos tenientes de las fuentes de consumo básico y necesario, etc...
Eso, traducido, significa que aumentarán los desahucios y los embargos, los procesos legales y -por ende- el colapso de que tanto se quejan; aumentarán los impagos y (causa-efecto) las quiebras y así sucesivamente. Si no lo ven, ya se lo cuento yo.
Pero, además, está ese incomprensible mutismo sindical y político, esa inmovilidad devastadora que permite por omisión. Busco un razonamiento, siquiera, aproximado para entender dicha actitud.
Doy con algo estremecedor: la revancha.
Sólo consigo explicarme la pasividad de Menditoxo como resultado de la venganza, de la represalia mezquina por no tener el respaldo social que ellos pretendían y que (aquí es donde la pescadilla se muerde la cola) es fruto del desencanto y, precisamente, de su sometimiento y connivencia con un gobierno salaz por excesivo en la represión y en la incongruencia (subvenciones innecesarias a grupos innecesarios). Y este ruin proceder, este desquite absurdo, puede que ahora les satisfaga y les infle a modo su arrogancia perversa; pero, el tiempo, que es implacable, tomará justa venganza porque si cuando más los necesita la sociedad (y cuando tienen una oportunidad de oro para demostrar con quienes están, de qué lado) la abandonan, el castigo será, a buen seguro, demoledor.
Lo de Rajoy-Rajuá y el Pepé, es otro cantar. Cualquier partido en cualquier democracia del mundo que se enorgulleciera de tal, se estaría batiendo el cobre con vehemencia desmesurada, sin contención, sin miedo, sin la sangre fría del cálculo electoral y el futuro gobernable. Medios para impedir o revocar el desmán, haylos por mucho que digan que nada pueden hacer. Sí, sí pueden. Un parlamento democrático (en eso se basa la democracia) puede aprobar leyes a pesar de la resistencia de su gobierno. Un parlamento democrático puede, a pesar de los intentos de obstrucción, anular los ímpetus dictatoriales e infames de un gobierno. Otra cosa es que Rajoy-Rajuá quiera porque, a lo que parece, está más cómodo instalado en el "laissez faire, laissez passer" que en la brega noble del bien de los ciudadanos; parece que quiere llegar a la presidencia por agotamiento del rival y eso, además de cobarde, es revelador: si ahora se comporta así, que hará cuando llegue al gobierno.
En este país nos indignamos mucho y hacemos poco. Sólo salimos a la calle para "protestar" y tirar piedras contra las sedes de los partidos, para calumniar o para quejarnos... Pero, actuar, lo que se dice tomar la iniciativa y descolocar y remover, nada. Somos un pueblo con maniota y orejeras y contento de que sean siempre otros quienes inciten, quienes propongan, quienes activen y convoquen. También somos un pueblo avezado a la queja a posteriori: somos patéticos, esperpénticos. Lloramos Granadas perdidas sin haberlas defendido...
-¡A los parados los vamos a dejar sin nada!
En fin, por mi, que nos jodan (en castellano de España) bien a todos y luego a reclamar al maestro armero o al Sursum Corda (que significa, ironías de la vida, "arriba los corazones").

lunes, 6 de diciembre de 2010

De encuestas y de intenciones

Seamos, siquiera por una vez, amigo Sancho, realistas. Alguien afirmó que cuando lo posible quedaba descartado, lo que quedaba era la verdad por improbable que pudiera parecer. El ruido de facas que se oye desde hace algunos meses en el P.S.O.E. es evidente. Tanto como la diferencia, cada día mayor, de intención de voto entre el primer partido de la oposición y aquél.
Rodríguez Zapatero es consciente, más de lo que nos parece, y su jugada está clara toda vez que no hay solución de continuidad. En su soberbia destructiva está dispuesto a llevarse todo cuanto se le ponga por delante y dejar el solar patrio y cuanto contiene completamente arrasado.
Sabe que su carrera política está acabada. Por eso, antes de irse, quemará toda la tierra posible a fin de que su sucesor -que no desconoce será de otro partido- lo tenga más que complicado para levantar de nuevo los muros arruinados. Lo mismo hará en su partido donde, también, sabe que está "caput" aunque ahí, gracias a sus fieles acólitos, lo tiene un poco más fácil pues mientras él esté, ellos sacan un notable provecho de una situación cuya oportunidad no dejarán escapar fácilmente por los pingües beneficios que les está reportando. Eso, y los codazos que vendrán después, le protege y le permitirá una retirada más o menos silenciosa, una maniobra de distracción que haga desviarse todas las atenciones a otros lugares en los que él no estará, no será el objetivo.
A los seres carentes de escrúpulos no se les puede pedir un ápice de ética o de moral, ni una pizca de noble comportamiento. Y sobre esa premisa hay que analizar la cuestión.
Además hay que conceder que sin ser inteligente ni un tipo preparado, es astuto. Lo que le confiere una peligrosidad añadida.
Por eso se permite humillar aún más a los perjudicados y mantener un aparente control que, en realidad, tienen los bancos a quienes lejos de ofender, apoya solapadamente para que ellos, a su vez, le permitan cometer las atrocidades que perpetra y que tan buena cuenta les trae después de sus gestiones salvajes, ilegales y usureras.
R. Zapatero está, posiblemente, preparando su salida y su destierro voluntario. Y si no se le paran antes los pies...

martes, 30 de noviembre de 2010

Fortitia et Honos

Fuerza y honor. En boca de Rodríguez Zapatero, este lema agitado por las legiones romanas antes de arrostrar la liza, parece un insulto. Parece, no; es un insulto: a la fuerza que ejercen miles de seres por su supervivencia diaria, al honor de quienes -a diferencia de Errezapatero que tanto practica la mendacidad y enarbola la falacia- consideran la mentira algo perverso y abominable. Es un insulto a la inteligencia, a la noble y cabal rectitud en el proceder, a la honestidad herida por este zascandil y sus carlancas atroces.
El lema, en labios de cualquiera de nuestros políticos suena a ironía, a mofa y befa y escarnio. Esputado de la gola abyecta de "nuestro" Presidente, se reboza en una baba viscosa que la convierte en pura deyección.
Pero, este tipejo (el tal Errezetapé), no dejará de sorprendernos. No creo descabellado que de aquí a unos días se quite la máscara -que, sabemos de sobra, lleva el pájaro- y nos adorne una de sus arengas vomitivas desplegando su esencia fascista (su verdadera esencia) y saludando al tendido motu romano. Res ipsa loquitur.

¿A quién se la chupa Nieves Herrero?

No es la primera vez que oigo a esta "presunta" periodista -ya sé que lo suyo es escribir "supuesta", aquí dejo el guiño crítico y cítrico- vapulear a nuestra lengua (su elemental herramienta de trabajo). Hoy, sin ir más lejos, insistía en cierto programa -de cuyo nombre no quiero acordarme- en una consigna a nuestros inútiles próceres de la res pública: "¡Por favor, políticos, arreglarlo! ¡Por favor, políticos, arreglarlo!"
Nuestros defectuosos periodistas (me disculpo por la tolerable generalización) adolecen de una falta notable de conocimiento del castellano/español; eso es evidente y demostrable.
De ahí, precisamente, que no me crea que la tal Herrero -cuchillo de palo-, de pila Nieves (o la Nieves), haya escrito un libro o dos o cuatrocientos. Mejor dicho, escribir escribir, sí, puede; el cómo, ya es otro palo del cante.
No me lo creo porque me resulta sospechoso. Alguien que, como ella, ha trufado nuestra lengua patria de palabros fruto de la ignorancia (¡arreglaRlo, arreglaRlo!), no puede dar coherencia y luz a un texto de cosecha propia.
Tengo amigos mucho más brillantes que no consiguen publicar -quizás porque no tienen la plataforma de lanzamiento que es la "tele"). Esta tiparraca, que apenas consigue expresarse de forma inteligible, no puede haber pergeñado un tocho lleno de letras que se combinan formando frases con sentido.
Pero, así es la vida y más en este puto país de mierda donde no se valora el ingenio, la inteligencia, ni el talento; en este puñetero país donde lo que funciona es el nepotismo descarado, la impostura y la felatio permanente y desvergonzada.
Ya se sabe: el que tiene padrino se bautiza y si no...

viernes, 26 de noviembre de 2010

Lo imposible, por definición

Tengo dos ventajas -a mi me lo parece- sobre una buena parte de los genios de la Economía. Una es el sentido común. O lo que es lo mismo: dejarse de zarandajas, de predicciones y de estadísticas oscilantes y entrar de lleno en un razonamiento sensato y cabal. La segunda es que como mi blog no lo lee nadie con responsabilidades políticas, si me equivoco todo queda en un simple humo que el viento del tiempo dispersará.
Lo malo es que en este caso no me equivoco. Lo escribí hace tiempo, mucho, y ahora me reafirmo: el mercado laboral español NO PODRÁ NUNCA (ni a corto ni a medio plazo) ABSORBER A CINCO MILLONES DE TRABAJADORES DESOCUPADOS, NUNCA.
Eso, en la lógica más elemental y comprensible -para que lo entiendan nuestros políticos, por si hubiera alguno descarriado entre mis lectores-, significa que la ÚNICA medida adecuada para no arrastrar el lastre del paro durante décadas es dar a cada desempleado la posibilidad de autoemplearse, de que sea él mismo quien promueva su actividad.
¿Por qué los parados no lo hacen? Habrá de todo, claro; pero, muchos no lo harán por lo absurdo de la legislación española que todo lo complica económica y burocráticamente.
Lo esencial es:
A) Eliminar barreras y como en otros países se pueda crear una empresa en media hora.
B) Que se pueda empezar la actividad con el único capital del propio trabajo porque en España, para montarte tu propio negocio primero tienes que ser rico o empeñarte hasta las pestañas y aún no entiendo el porqué de tener que, por narices o por influencia, pasar por el sometimiento a los bancos.
¿Por qué no puedo yo alquilarle un local a un buen hombre, colocar cuatro librillos y empezar así mi librería? En España no; en España se exigen una serie de requisitos y de dineros incomprensibles y que, evidentemente, minan la iniciativa...
Luego sigo, que me voy...

jueves, 25 de noviembre de 2010

...

Con el primer susto de luz se despeja la incógnita del hielo. Sobre los tejados, ateridos, una fina capa blanquecina delata el rigor de la noche que se consume.
No ha habido sueños. Sólo una inquietud perversa, tenaz, ha sobrevolado las horas del insomnio mientras el cuerpo, mustio, sonochaba buscando desesperadamente el letargo del descanso.
Dos nombres; a veces tres. Y visiones. Imágenes deseadas, elaboradas en la pérfida esperanza de su realización inmediata y liberadora. El sol, es una corazonada, será una impertinencia; una digresión incómoda en el cielo desafortunado. Hoy debería ser un día de aguas, de lluvia torrencial calando los ánimos y las miserias.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ocaso

Renuncio. Me ha vencido la vida. Estoy demasiado cansado para seguir participando en este absurdo tinglado. Renuncio.
Seguiré escribiendo; a tramos. No sé qué, no se cómo, de cuando en cuando. Lo seguiré haciendo porque aún me fascinan las palabras. Pero, ya no será lo mismo. Ya no hay espíritu que las respalde; ninguna pasión que las impulse: serán palabras hueras.
He perdido. Aposté contra el tiempo, contra Dios, y he perdido. Me duelen los dedos, los ojos, cada articulación, cada músculo, cada falsa sonrisa que he lucido para ocultar la insolente verdad que me acuciaba, el alma.
Ya no me queda nada salvo un aljibe de lágrimas pugnando por salir y el tormento incesante que arrastro desde mi primer vagido.
Si pedí clemencia, renuncio. Si pedí perdón, sin absolverme, renuncio. Si pedí un favor, lo siento. Si pedí socorro, lo retiro; renuncio.
Desde hoy vagaré por donde no pasan los hombres; me zambulliré en el silencio severo, en la oscuridad austera, dura, implacable. Ni volveré al amor ni volveré al miedo. Los dardos quedarán como recuerdos perennes de mi suerte adversa. Vagaré entre árboles infaustos sometidos al cruel viento. Iré, descuidado, por esa senda abominable que desfigura el rostro y calcina el corazón hasta convertirlo en un pedazo de duro y negro carbón.
A esos que me llamaron amigo, mi gratitud. A quienes no, mi desprecio. A cuantos dejo atrás, ya no os espero.
Y si alguien se cruza en mi camino, y me reconoce... que no me salude, que no me pare, que no espere de mi la triste compasión de un abrazo ni el consuelo elemental de un saludo; que me deje marchar y vea mi espalda lacerada y cómo mis pies se hunden, deshechos, destrozados, en el barro voraz de una vida que se extingue.
Nadie diga, desde hoy, de mi que oyó un nuevo lamento. Que nadie me pronuncie; de nadie en el recuerdo. No quiero lastres, no quiero premios. Quiero mi olvido y el vuestro y quiero dormir, sosegar mi cuerpo torturado y lo que lleva dentro.
No os digo ni adiós porque ni siquiera el adiós, ni siquiera a Dios, ya espero.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Entre otras muchas cosas

Ocho de la mañana. Ya son las ocho y arrastro la realidad desde las seis y media.
Esto de madrugar es una costumbre absurda que tengo desde hace años; aunque, más que costumbre es una inquietud, un antiguo remordimiento, que me impide dormir más allá de las cinco horas.
Llueve: está lloviendo. Aún tengo que ducharme, vestirme, tomar otro par de cafés, algún cigarrillo más... Iba a hacerlo cuando, de súbito, he decidido que -quizá lo haya sentido como necesidad y me atribuyo la gloria de una volición ficticia- tenía que cambiar algo. He intuido (vuelvo al protagonismo) que debía de modificar mi forma de escribir... y de pensar: la forma de alinear mis ideas allí y aquí.
El tiempo, después de holgazanear viajando por una red dormida, se me echa encima. Pero, esto es más fuerte que yo y que la obligación.
Bajo esta "decisión" tardía, y probablemente inútil, late (lo percibo como intuición, no como una certeza) la exigencia de cambiar de vida. No de aspecto, de vida. No me empuja a ello más que la decepción y la angustia y a pesar del peso terrible de la edad, que me ablanda y retrae, hay algo, un elemento inductor que no consigo identificar, que tira de mi y promueve el salto por ese acantilado absurdo...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Espaldas mojadas

Lo cortés -afirmó Gracián, y lo creo y lo aplico- no quita lo valiente. Claro que en este país (aunque no es el único) de ignorantes "a nivel de Estado" pedir a ciertos sectores de la población un poco de cultura, de rigor y de sentido común es algo que sobrepasa con creces, muy de largo, cualquiera optimista expectativa.
Somos muy dados a la estupidez, a poner en solfa y picota lo cabal, al flagelo hipócrita y acomplejado que nos lleva, siempre, a defender lo indefendible y a cargar con el exabrupto fácil contra el argumento discrepante. No porque hagamos de ese exabrupto razón de peso y convencimiento, sino porque nos adorna con una máscara artera con la que quedamos muy bien socialmente, muy progres, muy humanos.
Sin embargo, solidaridad, generosidad, humanidad, clemencia y otros del mismo jaez no son términos enfrentados con "tener criterio".
Ahora, quizá para contrarrestar lo peliagudo de otros asuntos de mayor magnitud y calado, la polémica se centra en alguna propuesta en la que se aboga por la expulsión de los inmigrantes ilegales. No se deben de haber terminado de decir todas las palabras de la frase cuando han salido a la palestra las primeras protestas. La extinción de ese solapado asilo a algunos les huele a destierro y holocausto, a perversión.
Yo comprendo que las idioteces del P.P., del memo Rajoy y lameruzos secuaces (¡ojalá les crezcan a todos sendas almorranas inextirpables que les impidan sentarse en un escaño el resto de sus vidas!), no sean de nuestro agrado. Pero la inmigración ilegal es un asunto que trasciende a la mera cuestión del oportunismo político.
Que vienen -los inmigrantes- a buscar una oportunidad, la oportunidad de acceder a una vida mejor, más segura, más confortable, más avanzada, no lo dudo. Que a los arriesgados (hay que encomiar su valor) o desesperados que se aventuran en una patera no se les puede dejar morir en un tenebroso lecho de olas es algo elemental. Sin embargo, ayuda humanitaria es eso, no dejarles morir. Ayuda humanitaria no es salvarlos y luego, como somos así de buenos, soltarlos la maniota legal y dejarlos campar por sus fueros.
Con frecuencia, y aunque sea lamentable, olvidamos que son ILEGALES, que entrando en nuestro país con esa condición, entran en calidad de delincuentes y que como tales se les debe aplicar la norma establecida para el caso.
¿Cuántos de los progres de salón que aventan la injusticia humana han intentado entrar ilegalmente en un país? ¿Cuántos se han bajado al moro sin pasaporte o a llamar al Mojamé "sátrapa de mierda"? ¿Cuántos se han paseado sin papeles por  Senegal? Si hasta ellos cumplen con las normas establecidas en los otros países, ¿por qué no quieren que se cumplan las que rigen aquí? O, mejor preguntado, ¿por qué no se van a protestar alli dónde se origina el mal? La miseria de esas personas no se solventa permiténdoles estar aquí y dejándoles deambular por las calles sin más; se resuelve defenestrando a los tiranos que gobiernan en aquellos allíes olvidados de la mano de los dioses y desbaratando los negocios mafiosos. Pero, lógico, aquí es fácil protestar, provocar, pedir, gritar, romper, tirar piedras o quemar contenedores. Allí, en "los otros países", para hacer eso hay que tener unos cojones más grandes que los verracos de Guisando.
Dejémonos de pamplinas y llamemos a las cosas por su nombre: los inmigrantes ilegales son ILEGALES; si no fuese así, serían, a ver si terminamos de captarlo, simplemente inmigrantes. Esto significa que no son DEPORTADOS ni EXPULSADOS, son REPATRIADOS y muy cómodamente a cargo, generoso cargo, del dinero común de todos nosotros ¿Alguien no ve la diferencia?
Y eso sin entrar en cuestiones de responsabilidad, efecto llamada, riesgos y otras aledañas; eso, aunque sea el mismo cantar, merece mención aparte.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Gramática parda

Uno, en su modestia, ha consumido un importante número de horas a lo largo de su precaria vida intentando hablar y escribir correctamente. Me convencieron de ello el lema de la Real Academia Española (no de la Lengua), las recomendaciones de algunos profesores y la intuida necesidad de mantener una lengua más o menos estable, condición necesaria para una buena comunicación, inteligible, en donde cada palabra, cada signo, cada expresión, tuvieran el mismo significado para emisor y receptor de forma que ambos eliminaran de sus interpretaciones cualquiera inducción a error o malentendido lingüístico.
Lejos de esto, siguiendo una antigua costumbre, los miembros de la R.A.E. han ido aceptando nuevas entradas, de dudosa catadura, bajo la excusa de su uso extendido entre la población despreocupada de la Lengua y preocupada, mucho más, por el "fútbol" o por los "pogramas" de una televisión de corte zafio.
Me enseñaron (mal hecho) que una palabra había de ser aceptada cuando hubiese en nuestro idioma necesidad de ella. Me enseñaron que una acepción se incorporaba cuando además de su uso habitual, un razonamiento claro lo permitía. "Cocreta" no está incluida en el diccionario -por mucho que se diga en la lengua coloquial del ignaro vulgo-; pero, la cosa cambia cuando un palabro descansa en la mal compuesta caja de los periodistas, por ejemplo. Recuerdo, a bote pronto, "deleznable", "explosionar" o las nuevas formas del verbo "agredir". Hay más, tantas, que casi da vergüenza escribirlas.
La función centinela de la Real Academia Española es inexistente a tenor de lo que estamos presenciando; su sentido, por ende, absurdo: ¿De qué sirve una gramática si no sólo (y tildo la palabra -no la acentúo porque todas las palabras tienen acento) no vela por el mantenimiento de una estructura sino que, para colmo, inserta nuevas costumbres idiomáticas por el solo hecho de que una mayoría ignorante y apática en cuestiones de verbo hace uso infame de los elementos de la lengua?
Las próximas genialidades, ¿cuáles serán? ("¿cuál serán?"- que dirían los periodistas) ¿Cónyugue? ¿Probe? Vale que los genéricos sean vapuleados por las hembristas redomadas y cedan a su ímpetu histérico; vale que por no complicar mucho la existencia a los hablantes admitamos (ni planteado fue) "filósofa" o "filóloga" cuando deberían ser, en buena ley, filásofo y  filálogo, caso dado; sin embargo, de ahí a que se supriman o modifiquen las cosas sin una explicación lógica y admisible, sin coherencia y sin un objetivo claro, hay un abismo. Han perdido el rumbo y la autoridad moral y si a partir de ahora me apetece escribir "méndigo", "ozeano" o "llate", llamar a la vírgula de la eñe "latiguillo" o decir que una falda es una "jupa", a ver -perdón, "haber"- que académico de la Real tiene cojones para corregirme... Y que no me vengan jodiendo con el argumento de que si cada uno habla como le sale del haba, terminaremos por no entendernos.

domingo, 24 de octubre de 2010

Mamá, el juez, los niños... y el puto padre.

Conversaba ayer con Sonsoles, mi filósofo particular, y en un momento dado me preguntó por los niños y cómo lo estaba llevando. La respuesta, aunque serena y resignada fue evidente: la ley es así; discrimina injustamente y los jueces, movidos por no sé qué extraños conceptos, se inclinan sistemáticamente a favor de la madre sin analizar ni amparar más circunstancias. Y no siempre es la madre quien debería quedarse con los hijos...
Su contrarrespuesta fue inmediata. "Hace poco -me dijo- hubo una manifestación de padres pidiendo lo mismo y no había suficientes para sujetar la pancarta. Es raro el padre que quiere quedarse con los hijos; la mayoría se desentiende..."
Lo pensé un instante. ¿La mayoría se desentiende o es que no queda otro remedio sabiendo como sabemos que siempre (salvo un caso de flagrante daño para los hijos por parte de la madre) los jueces siempre van a fallar a favor de la progenitora? ¿Por qué se da por sentado que la madre siempre es buena y tal y tal y el padre es el malo de la historia? ¿Quién dice que una madre cuida mejor de sus hijos que un padre? ¿Por qué una mujer puede EXIGIR IGUALDAD y el hombre no? Me gustaría un buen debate con algún juez, algún político y alguna de esas "magníficas" madres de exaltado y exultante sentimiento.
En todo caso, el hecho de ser minoría no justifica una aplicación general por defecto. En democracia una de las mayores falacias es que la minoría ha de someterse a la voluntad de quienes son más y, en todo caso, ese principio es válido en lo tocante a la elección de representantes, no de la aplicación de las normas. Si no fuera así, si no se tuviera en cuenta la opinión minoritaria y discrepante (desprecio muy abundante por otra parte) se estaría, entonces, obligando a ejercer el pensamiento único.
Ni los jueces son infalibles -aunque ellos se crean dioses- ni los políticos hacen su trabajo: son obtusos, holgazanes, mentirosos...
Pero, el problema de esa norma aplicada, dispensada, con carácter general es más grave de lo que parece. No se puede luchar sin armas y acceder a la "justicia" española sin la consciencia de que todo está perdido de antemano, además de innecesariamente dilatado; es de ilusos.
Hay mucha falsa propaganda elaborada con el claro objetivo de "victimar" y, por ende, favorecer a la pobrecita mamá. Si revisáramos caso por caso es probable, es seguro, que terminaríamos con los pelos como escarpias por el descaro, protegido y alimentado por la ley, de una grande parte de las madres y sus verdaderas pretensiones.

domingo, 17 de octubre de 2010

¿Y después?

Se hizo (sólo un puñado de recalcitrantes mesnaderos) una supuesta huelga general que no fue más que un día festivo para algunos, un accidente más en nuestra esperpéntica Historia. Mucha alharaca en el escaparate, mucho dinero consumido inútilmente en banderitas, pegatinas, desplazamientos y fanfarria, dietas opíparas para los secuaces de U.G.T. y cecé oó y todo lo demás, ¿para qué?
Ahora, a pocas semanas de aquel extraño acontecimiento de cohetería "democrática", se ve cómo todo fue una farsa.
¿Un día de huelga y ya? ¿Ya está? ¿Se sale a la calle, se gritan cuatro consignas absurdas, se tiran tres piedras y ya? ¿Qué se pretendía, presionar? ¿Presionar a quién y para qué? Porque yo no he visto ningún resultado. El "gobierno" no ha modificado un ápice su estupidez ni su ignorancia y lo que es peor: siguen sentados en sus poltronas. ¿Entonces? ¿Cuál era la intención de tanto paripé?
Son, evidentemente, preguntas retóricas. Todos sabemos (incluso Menditoxo) el porqué de aquella cabalgata del orgullo guay.
Trataron de malear la verdad, de aplacar el auténtico clamor de la sociedad derivando responsabilidades, desviando la atención, proclamando falacias y se les vio el plumero: no coló en una ciudadanía harta de que la tomen por necia, irresponsable e inmadura. Todo sigue igual -para muchos, peor-.
Entonces, y ahora ya no es retórica, se hizo un día de fiesta ¿para qué? Porque pasado el asueto no se ha vuelto a saber nada de nada; las cosas han vuelto a su cauce con un gobierno inmutable ante la desgracia y el naufragio, con unos sindicalistas en perpetuo barbecho y anclados en una realidad inexistente por caducada.
Bien, y después de aquella pantomima, ¿qué? ¿Qué han hecho o dicho? Las medidas, ¿dónde están? ¿Y los resultados?

El dúo palmero "Menditoxo" en una de sus últimas actuaciones ante un escaso auditorio

Bueno, resultados sí habrá habido: para los amigos que hacen las estultas grímpolas y los rancios lábaros, para los amigos que hicieron las pancartas, para los que procuraron los silbatos, para los que imprimieron las octavillas... Y para algún que otro cerrajero y su vecino el de la cristalería.

viernes, 15 de octubre de 2010

¡TRABAJAD MÁS, MÁS, MÁS..!

Yo no sé de dónde saca Díaz Ferrán el aplomo (sea jeta en romance llano) para exigir que se trabaje más  y se gane menos -aún- porque, según él y su piara de afines, se trabaja poco y se gana mucho. A él no le costará demasiado esfuerzo (trabajo) sentarse doce o catorce horas diarias tras su mesa a arruinar empresas y quedarse tan pancho.
Desde hace (al menos) un par de años, y gracias a la pésima gestión de este hatajo de "fistros" socialistas -por decir algo- y la anuencia tácita de los peperos, una parte del inmenso debate en el que estamos sumidos se ha centrado en la edad de jubilación y en la productividad, en el rendimiento de los trabajadores españoles que nunca es suficiente. No voy a redundar (léase la entrada antigua correspondiente) en las dudosas cualidades interpretativas de quienes manejan, interesados, las estadísticas. Me voy a limitar a apuntar un par de cosas (o tres) sobre la jubilación y sobre el trabajo-trabajadores.
Es falso, cuando se pretende aumentar el techo jubilar, que establecida la comparación con el resto de países europeos, España goce del privilegio de ser el lugar dónde antes se cesa en el trabajo. La edad en toda la "unión" es uniforme con algunas tendencias a la baja: la edad más común son los sesenta y cinco años, salvo Francia, Suecia y algunos más donde es inferior.
Con esto han tratado de trasladar la responsabilidad del derroche y el naufragio a los trabajadores. ¿No se trabajaba lo mismo en época de Aznar y los resultados fueron bonanza económica, crédito internacional y desarrollo? Luego, el razonamiento de gobierno y aledaños, en sí mismo, ya es una excusa tramposa. Más si tenemos en cuenta que este gobierno, estadísticamente, lo tenía todo a favor. Recordemos que España es el único país de Europa donde la peculiaridad de la crisis -ahondada por este gobierno giróvago- consiste en culpar a los demás y financiar a aquellos a quienes se acusa de causarla.
Sobre la productividad comparada también hay mucho qué decir. Sobre todo cuando en el análisis hay factores y variables que se ocultan ladinamente con el fin exclusivo de engañar y que todo trabajador (y el empresario, por supuesto) conoce: aquí una persona hace lo que en otros países, en el mismo, idéntico sistema, cadena, etc.., hacen tres. Y eso es demostrable. Si alongamos la cuestión a "eficiencias", gestiones y horarios laborales, rentas por trabajo, etc.., entonces nos encontraremos con datos estremecedores y en los que salimos, con diferencia, perdiendo. En España el trabajador trabaja y el empresario -perdón por la generalización- se enriquece y echa al trabajador a la puta calle en connivencia vergonzosa y abominable con los sindicatos y sus gerifaltes.
Que Díaz Ferrán venga a dar lecciones de no sé qué, no se si es para reír o para pedir, directamente y sin pasar por la casilla de salida, el pasaporte siciliano: total, mafia allí, mafia aquí; pero, por lo menos, te queda claro.
Es difícil esquematizar, sintetizar en pocas frases la gran mentira a la que nos tienen subyugados. Claro que, a buen entendedor...

...

"Cuando te rompas -le dijo-, y te romperás, no habrá nadie a tu lado para recoger las esquirlas. Entonces cada segundo del resto de tu vida contendrá todo el dolor del mundo. Sin paliativos, sin expiación posible, quizás comprendas..."
La mirada de odio, en otro tiempo, hubiera podido horadarle. Ahora resbalaba por aquella nueva superficie impermeable al rencor.
Cogió a sus pasajeros y sin más demora, sin mirar siquiera de reojo a la arrogante figura posada como un impasible centinela bajo el soportal, partió.
En su cabeza, en su corazón, quizás en su estómago, revoloteaba una intuición imprecisa, sin forma definida. Nada inquietante. Era como si del rescoldo de aquel augurio algo cobrara entidad para hacer cumplir un designio inexorable. No pudo identificar las imágenes residuales que cruzaron rasantes su cabeza.
Pocas veces, anteriormente, había sido capaz de inmiscuirse en el hermético entramado de las profecías. Era cierto, sin embargo, que en las contadas ocasiones en que lo hizo, sus palabras se cumplieron con estremecedora exactitud. Peor era cuando sólo lo pensaba. Súbitamente aparecía la imagen de una persona y la frase. Luego, al poco tiempo, veía cómo aquel pensamiento se materializaba.
Miró por el espejo retrovisor. Los dos pasajeros disputaban por qué sería lo primero que harían en cuanto llegaran a su destino. Sonrió e impuso la paz ofreciendo una alternativa suculenta.
Aquella misma tarde recibió la primera llamada. Nadie respondía al otro lado del teléfono. Sólo se oía el rumor apagado, asmático, de alguien intentando hablar a través de las lágrimas. Esperó unos segundos, lo que dura ese instante de desconcierto, de incertidumbre, y colgó. Volvió a sus juegos, a degustar las presencias unánimes.
Sólo cuando el silencio de la noche fue rotundo se atrevió a susurrar: "Se ha roto". Dió media vuelta y se quedó dormido.

jueves, 14 de octubre de 2010

Aunque sean de cemento...

Hace años escribí para una revistilla infame, muerta apenas alumbrada, un triste elogio de la mentira. Alababa -si es que tal verbo cuadra- la mentira por lo que en su gestación y asomo hay (o debe haber) de inteligencia.
No le negaba, ni aun hoy, al "buen mentiroso" el talento y el ingenio que hacen posible una falacia bien urdida y con visos de pasar impune a la posteridad. Frente a la trola zafia, mal improvisada y detectada de inmediato, está por oposición esa falacia que falsificando una realidad determinante nos hace dudar.
Encomié, sí, pues, un tipo muy concreto de patraña que por su elaboración tendía a perdurar, a asentarse con vocación de verdad irrebatible y contundente. Lo que no hice, quizás porque la ley de las compensaciones, la justicia poética o la equilibrada casualidad no lo permiten en ese humano "antes o después", es avisar de que una cosa es la inclinación superviviente de la mentira y otra muy distinta que lo consiga por perfecta que aquella sea.
No creo que la mentira en sí misma sea mala. Estoy convencido de que depende del grado en que afecte, del daño que haga. Y aun así puede que también esté ligeramente supeditada a la intención perjudicial que se le aplique.
Sin embargo, celebrar la mentira como recurso intelectual, como ejercicio mental, no significa defender su uso; al menos no su uso dañino. Igual que estoy convencido de todo lo anterior, también lo estoy -y no me parece contradictorio- de que las mentiras emiten su sentencia en el mismo instante en que son proyectadas.
El tiempo es un ejecutor terrible y severo y lo que permite en otros aspectos, no lo permite con la mentira. La mentira, aunque sea de cemento, siempre flota. Siempre flota y, casi siempre, arrastra al mentiroso a un abismo del que no podrá salir. Ese momento llega; se podrá sortear con mayor o menor tino y fortuna el remolino que acecha, pero siempre termina engullendo al falsario y condenándole a una pena muy superior a la que puede soportar. En este sentido, puede que la vida no sea tan injusta como creemos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Los leones heridos

¿Qué convierte a un ser humano en fiera?
La violencia no es justificable; pero, en ocasiones, sí es comprensible.
Sé que muchos se escandalizarán ante esta afirmación. Sin embargo, creo que pocas veces he emitido un juicio o una opinión tan cierta y atinada porque el hecho de que sea comprensible no justifica la violencia en ninguno de sus aspectos, como el hecho de ser injustificable no implica que cerremos los ojos y no veamos más allá de lo que los medios de comunicación, o el afecto o la proximidad nos ponen delante.
Instintivamente achacamos la culpabilidad al agresor definitivo, al más contundente. Lo hacemos por conmiseración a la víctima, por empatía con quien nos parece más débil y perjudicado. Y vio Dios que eso era bueno. No obstante, en muchos de los casos, si profundizáramos en todos los acontecimientos y circunstancias que han confluido en el estado anímico de una persona que toma, quizás desesperadamente, la decisión más terrible de su vida, veríamos que en la violencia ejecutada no sólo hay un alto grado de liberación y alivio por los que merece la pena sucumbir, sino un componente de justicia que analizado generaría muchas dudas sobre si el violento no actuó en defensa propia.
Sistemáticamente se demoniza a asesinos, agresores y demás ralea sin preguntarse qué les llevó a cometer el hecho luctuoso.
Repito que la violencia no es justificable. Me limito, o lo intento, a constatar que no siempre los violentos actúan movidos por el salvajsimo, sino por el dolor; que no siempre les alienta la venganza, sino la necesidad de justicia y de apaciguar, de consolar, de sosegar un alma torturada por la persona dañada en última instancia.
La facilidad de aparecer como víctima y aceptarlo sin más requerimientos nos ha llevado a allanar las sospechas y a acusar, directamente, al victimario sin más.
Pues, hemos de ser conscientes -sé lo que acarrea ser abogado del diablo- de que en muchos de los casos de violencia doméstica la culpable del desenlace es la persona segada; que en muchos de los casos de violencia callejera los culpables son el hastío social, la hipocresía e indolencia política o el maniqueísmo cultural; que en muchos casos de cualquier violencia hay que buscar el detonante, resumiendo, y no conformarse con disparar el índice y lavarse las manos acusando al actor.
La impotencia, el hartazgo, el sufrimiento y la desesperación son poderosos motores que pueden espolear a cualquiera, A CUALQUIERA (hace poco fue un profesor de filosofía, un poco más allá un médico...), a buscar una salida, a resolver de manera expeditiva y expedita el asunto que no le deja vivir, a quitarse de en medio a la persona o personas que le están haciendo la vida imposible y le están volcando poco a poco en la locura.
A veces, el violento, lo que hace es defenderse del tirano, de quien le está sometiendo a una situación infame. Pero, eso, claro, no queremos ni plantearlo. Lo más cómodo es juzgar sin conocimiento de causa.
Quien cometa un delito debe pagar. Eso no significa que sea justo porque es posible que lo que le haya determinado a matar, por ejemplo, sea, precisamente, el soportar constantemente una injusticia legal. Y no digo en todos los casos; lo que digo es que cada persona es un mundo y cada mundo tiene muchos matices y circunstancias influyentes.
Creo que fue Guillén de Castro quien planteó la pregunta "¿Es lícito matar al tirano?" Instantáneamente diremos que no porque matar nos equipararía con él, equivaldría a usar su tiranía. Pero, esa respuesta, todos lo sabemos, no es más "buenismo políticamente correcto". Todos sabemos que la respuesta es "quizás no sea lícito; pero sí es justo" e intuimos la razón: ¿es más lícito soportar la tiranía?
Todo ser humano tiene derecho a defenderse, incluso de esa violencia que no se ve, de esa violencia sutil y difícil de demostrar que alguien, quizás un iluminado o un afectado, llamó "violencia psicológica".
Termino con una cita de Cervantes y un verso de Campoamor:

-No es oro todo lo que reluce.

-En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira.

Porque sí... y tan pancho

En esta vida algunos estamos porque tiene que haber de todo. Los dioses crueles nos colocaron aquí sin un propósito concreto o para desarrollar insignificantes misiones: sufrir estoicamente el daño de los otros, estorbar a la salida del cine, arreglar países desde la barra de un bar, vocear goles a pleno pulmón...
En ese amplio conjunto de bazar también quedan incluidos aquellos que, sin ton ni son, no pueden evitar infligir sufrimiento al prójimo, zancadillearle, joderle porque sí.
Yo, de este último subconjunto, conozco a varias personas, aunque tal calificación sea excesiva.
Una conmovedora y excitante tentación me inclina a decir sus nombres; pero no lo haré. Al menos no de forma directa.
Podría elaborar un juego, un enigma, una charada simple para, desde ahí, solapar sus gracias y dejar que el ingenio de cada uno trate de desvelar el jeroglífico. Probaré con uno de esos elementos. A ver qué sale.

Empezaría diciendo que su aliento inferior oscila entre la halitosis y el triste aroma de la espuma. Lleva en su sangre escamas de Jezabel y la sombra segura de la profecía. Invierte la palabra, reina en la tiranía de un caos cómodo. Zurrapas alumbran su lienzo interior, siniestros palomos esparcidos sobre el suelo soberano. Al mar y al diablo su encomienda hizo y teñida su piel de infame gala, desbordó su pasión en un solo sentido. Busca la lengua lisonjera y el halago del papel extenso en ceros. Escribe en dos polos su vida paralela y arriesga, por sí, la de los otros. Todo es farsa, escaparte y cosmético, postizos impostores, trucos que al caer dejan en cueros un perfil de piel compleja. Habita en la obsesión de evitar una infame y antigua frustración y la última pista es que de no haber sido puta le hubiese gustado ser mujer.

Yo sé que alguno, quizás más avisado o avezado, dará con la clave. Vaya mi enhorabena por delante.

lunes, 4 de octubre de 2010

Y, hablando de Quevedo...

Al ser más repugnante que he conocido en mi vida.
No podrás, por más que al infierno apeles,
estorbar la memoria de mis hilos.
Ni podrá el corte fiero de tus filos
segar mi nombre de sus pechos fieles.

Disparar podrás tus pálpitos crueles
y cebar con regalos tus engaños;
pero, sábete, ruin, que de esos daños
cuanto más es tu encono, menos dueles.

Es a ti a quien reserva el cielo adusto
su rayo inevitable y justiciero
y mortaja será, sea o no tu gusto,

el mal que sembraste en tu triste andanza.
Si no hay Dios si habrá un ángel poderoso
que cobre, diligente, su venganza.

viernes, 1 de octubre de 2010

Entre la blanca y la roja, su majestad escoja...

Francisco Quevedo
Si algo bueno tienen las épocas de censura y de mordaza es que obligan a desarrollar el ingenio. Fintar el rigor de los tarados que detentan el poder, que lo sustentan gracias a la demagogia o que lo ostentan por mor de siniestros poderes silenciosos, se convierte en un arte necesario.
Esquivar a los intocables de invertida fortuna, o a los de áurea coronilla y cianosis sanguínea, o a los perversos impostores de enjundia puñetera, o a los rebaños de pares y lamentos, puede ser una hazaña de mérito notable y con derecho a quedar registrada si no en sus anales, sí en los de la Historia.
Y lo importante es eso; lo emocionante -por excitante y arriesgado- es perder el miedo (no la precaución)  y  con dulces palabras afiladas, si es posible, hacer que depongan incluso el poder.
Que una vicepresidenta, por ejemplo, más que hablar escupe y más que escupir esputa : leña. Que el presidente no es un Pericles admirable y carismático adonis trigueño sino un machaca  broncíneo del jefe del infierno: leña. Que si, mío, colorado tira, no afloja y miente más que parla vacía: leña. Y así, uno por uno, sucesivamente.
Soy consciente de que para eludir sus tentáculos censorios hay que tener talento. Yo no lo tengo. Mi ingenio, bastante primario, carece de las cualidades precisas. Pero, animo a todos aquellos que tengan la capacidad a que lo hagan porque, por lo menos, así puede ser posible que todos desarrollemos un poco más nuestras precarias inteligencias y visitemos menos a la Esteban y más a Quevedo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

YO TAMBIÉN CORRÍ DELANTE DE LOS "GRISES"

Ayer vi un reportaje (una redifusión) en la que maricas, maricones, homosexulaes, "gays" (cómo odio esa palabreja), transexuales, travestidos, travestidas, bebidas con gas y carracas de portalillo pedían -como no puede ser de otra forma- la recuperación de su dignidad, el reconocimiento de su entidad y, de paso, la reparación de los duelos y quebrantos sufridos durante la dictadura a base de fresca moneda.
En España, la restauración del honor y la devolución a la vida activa del orgullo y el crédito, el pago a las vejaciones sufridas siempre pasa por la liquidación del finiquito en caja.
Cada colectivo afectado tiene derecho -nobleza obliga- a ver reconstruida esa parte de su natural derribada por la intolerancia. Cada ser víctima de los rigurosos desmanes del franquismo (o de los otros, que también las liaban pardas) tiene derecho a ser satisfecha por todo lo que se le negó o usurpó. Sin embargo, creo que el medio de restituir lo expoliado no ha de pasar necesariamente por recibir pastizarra -que siempre viene bien-.
Aquí, salvo los afectos al régimen, excepto los franquistas de pro (o sea: los papases y mamasas de grande parte de los gobernantes actuales, Zetapé incluido) todo el personal las pasó entre canutas y las de Caín.
Olvidamos con frecuencia que la represión fue para casi todos y que se ejercía de muchas y variadas maneras. Olvidamos, por ejemplo, cómo hijos de republicanos ajenos a toda actividad política y sólo por el hecho de ser eso, familiares, sufrían visitas habitualmente, una vigilancia exhaustiva e intolerables represalias sin motivo alguno. Casi nadie estaba a salvo. Según la lógica (harto demagógica de estos zotes que nos gobiernan porque nosotros el pueblo, más agilipollado que soberano, así lo hemos decidido) de estos mancebos de triste putanar arrabalero, toda esta gente debería recibir idéntica percepción.
La tarea más ímproba y ardua sería, claro, demostrar aquellos abusos. Más cuando en este país, tras la muerte del infausto dictador, al parecer, todos hubieron corrido en los perversos sanfermines grises.
Yo también corrí. ¡Ya lo creo que corrí! Pero tuve la fortuna de hacerlo más que la pareja persecutoria. No obstante, no pediré indemnización. Primero porque escapé y segundo porque no vaya a ser que a cuenta de la única piedra que tiro contra el reverbero de una farola y atino, lo que me dieran me lo quitaran, luego, para pagar los daños causados al mobiliario urbano.
Recuerdo, no sé si con precisión, unos versos del Calderón:
Al rey la bolsa y la vida
se han de dar;
pero, el honor
es patrimonio del alma
y el alma sólo es de Dios.
Y es que quien quiera dinero para reparar su honor mancillado, poco honor tiene. Más cuando, como en el reportaje en cuestión, hay algunos que flamean el derecho a resarcimiento falsamente ya que, por edad, no pudieron haber vivido los horrores del torvo Paco.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Huelga viene de holgar

Lo dije hace tiempo y me reafirmo: la huelga que se avecina es una afilada azagaya.
Si los sindicalistas ven satisfechos sus objetivos, la interpretación será: los trabajadores nos han apoyado mayoritariamente (incluidos aquellos que hicieron huelga involuntariamente); luego, los trabajadores -y la sociedad- confirman nuestra política.
Si la huelga resulta un fracaso, los sindicatos lo atribuirán al miedo a represalias y el gobierno validará el resultado con un razonamiento descarado: la mayoría social secunda y refuerza las medidas del gabinete.
En cualquiera de ambos casos, se vaya o no, mal. Mal porque pase lo que pase, seguirá sin reconocerse por ninguna de las partes (gobierno y sindicatos) una realidad que los dos maquillarán dejando de lado, por supuesto, que la huelga no va a cambiar las "medidas" gubernamentales (o sea: un día de productividad perdido inútilmente) y que para presionar al ejecutivo no basta con un día de ocio.
Algunas personas han adelantado que la huelga es una pantomima acordada entre las dos facciones de sinvergüenzas que manejan el tingladillo. ¡Pues claro! El cotarro sigue aumentando y nadie de los que tienen entidad y potestad para para evitarlo ha movido un dedo, ni un músculo. En el Congreso se discute; pero no se hace nada. La oposición indolente, en vez de acudir a todos los resortes de la ley para parar este dislate, se limita a lanzar frasecitas lapidarias y a atascar, con una locuacidad admirable, la oquedad cerebral de los miembros y miembras ejecutores y ejecutoras de este farragoso tenderete ministerial. Pero, me he ido del hilo argumental del párrafo. ¿Están conchavados gobierno y sindicatos? Evidentemente. El señor (la deferencia es irónica) Rodríguez Zapatero no va a variar un a pizca su empecinada posición. Los esbirros Méndez y Toxo (el Fernández lo omito por un acceso de vergüenza) lo saben y no lo cuestionan; sin embargo tienen que salvar la cara por la complacencia salvaje que han mostrado hasta ahora y que, descubierta, ya no pueden mantener sin sufrir algún que otro revés.
Ni los sindicatos son representativos de todos los trabajadores (además son una minoría puesto que los más de los "obreros" no están sindicados ni votan a esas opciones) ni los "culturistas" encarna a todos los que están vinculados a la cultura. Han tardado los actuadores y musicantes en saltar a la palestra. Otro paripé. Sus subveciones están garantizadas, se lo aseguro. Porque con este gobierno todo tiene trampa, incluso lo de la subida del tramo del I.R.P.F. Piénsese que en ese tramo quedan afectados grande parte de los "suyos", del P.S.O.E., afines y periferia.
Una huelga, reincido, no es un útil testimonial. Si no consigue un objetivo claro, es inútil y, por lo mismo, sobra.
Aunque la noche (gracias Eva) me ha confundido un poco, no quiero dejar con cabeza a un títere chabacano. Aleix Vidal-Quadras en un acto heróico de defensa a los cientoveintemileuristas, afirmó anteayer que ese segmento socio-laboral era el motor, el corazón y el alma de la economía, que ese conjunto estaba ahí por su denuedo, esfuerzo, abnegación, dedicación y valía (eso no te lo crees ni tú). Y ahora, estos capullos de la empuñada rosa, les van a restar de sus rentas por trabajo la mitad o más.
A ver, tío Alejo, ¿tú eres gilipollas o te lo haces? ¿Crees que un minero baja al pozo a tocarse los güevos? ¿Crees imbécil que es fácil subirse al andamio, soportar a un cretino enjefado por el nepotismo o por la coba, servir cafés durante doce horas o ser puta en la esquina más fría de un polígono? El verdadero soporte de la economía de un país es el "currito" que se deja las uñas y el alma cada día para no llegar nunca a fin de mes. El inversor es necesario, sí; el que alguien corra los riesgos es preciso, sí; pero, el dinero que se arriesga se protege con trabajo, macho, con el trabajo de otro: ése que siempre está sujeto al rigor de una producción cada vez más elevada y extenuante. Y, con esto, basta. No perderé un segundo más contigo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

¡NO LEAS ESTO!

Hace poco, tomando una caña, me recordaba José Peñalver la precocidad con que desarrollé -la modestia sobra- algunas teorías filosóficas y físicas que luego vieron la luz de la mano de personajes cualificados. Fue en aquel tiempo remoto ya en que yo era inteligente, mal estudiante y lector compulsivo de libros: "¡Joder, si te lees hasta el prospecto del champú!", solía decirme alguien.
Ahora todo es distinto; el tiempo no ha limado mi inquietud, pero, sí ha mermado (notablemente) mi capacidad. El tiempo y el peso insoportable de los sueños que día tras día fueron socavando mi realidad hasta convertirla en un acontecimiento testimonial.
Hoy, cuando nada tiene solución, cuando sé que los milagros no existen y aún así me aferro a la triste posibilidad del engaño y la esperanza, veo cómo un hombre puede desperdiciar su vida, dilapidarla por omisión, por inacción.
Somos mayoría los seres acomodados en esa trinchera de indolencia desde la que nos limitamos a ver pasar nuestras existencias; sin metas, sin ambiciones que nos arranquen de la fácil pantalla del televisor y nos hagan tomar partido activo. Somos mayoría los que nos conformamos -y aun lo estimulamos con nuestra desidia contumaz- con que otros sean quienes nos den todo bien moleado y bien hecho.
Así hemos reducido a la mínima expresión, a una insignificante pizca, nuestra capacidad crítica, nuestro criterio, nuestra capacidad de pensamiento y de juicio. Nos hemos ubicado en un confortable espacio sin diagnósticos ni dudas que zarandeen ese aspecto analítico que nos diferenció de las otras fieras. "Lo que diga la rubia" es "lo que va a misa", sin más razonamiento.
Llevo desde la seis y pico de la madrugada leyendo comentarios en la prensa cibernética. Es admirable. La "prensa digital" se ha convertido en un panteón de reflexiones absurdas, manipuladas hasta el fanatismo más abominable; de pensamientos dominados por la sequía intelectual y la mezquindad.
Vuelvo entonces a mis dolores, y tras un rápido repaso a mi entorno, comprendo que mi estado es fruto del desencanto, del desánimo, de la decepción. Mis ataduras prodecen de la incomprensión de un mundo cuyas actitudes he revocado por absurdas. La inteligencia de aquel león que vio por primera vez un coche hasta el de hoy que convive -más o menos- con él poco ha evolucionado; sin embargo,¿la nuestra, la de los hombres y hombras, cuánto lo ha hecho?
Vivimos subyugados por una curiosidad morbosa, nada pánfila, y dedicados exclusivamente a la malicia de conocer las perversiones de los otros, a comparar nuestras miserias con las del prójimo, a codiciar desasosegadamente la caída de nuestro vecino para saltar por encima de él. Vivimos arropados en la estulticia, el egoísmo, la traición, la intriga... como hace miles de años. Necesitamos placeres instantáneos, inmediatos, que nos desconecten de una verdad facultada por nuestra propia quietud. No queremos cambiar el mundo que merodea entorno a nosotros, queremos que otros nos lo cambien mientras esperamos matando la impaciencia en la barra del bar o tirados en el sofá. Anulamos el estímulo y la iniciativa: "¡Que inventen y se equivoquen ellos!".
No; no comprendo el mundo ni a sus mundícolas. No comprendo el dolor que nos infligimos, la desazón con que los dioses imperturbables nos riegan cada jornada sin el más leve remordimiento, sin el menor propósito de enmienda.
Quizás esperaba más de todo este viejo tinglado o quizás, simplemente, sea un inadaptado, alguien que no encaja y que por eso sufre, porque aún le quedan escrúpulos y un ápice de dignidad.
La vida es injusta. Pero, ¿cómo hacer comprender que "La Esteban" es una artimaña, sus adláteres alimañas ávidas de carroña, que Rodríguez Zapatero es un impostor, que el islamismo es un peligro, que los sindicatos con su estructura actual sobran, que la recua de insolventes afines a la ceja, con su laíca simonía, es la quintaesencia de la hipocresía, que la tribu rajoyista no es más que el interés particular, que en esta baraja faltan ases y sobran reyes, que..?
He perdido la fe, la esperanza y la caridad.
Hace años, cuando daba limosna (cuando podía darla) y alguien trataba de corregir mi acto afirmando que el recptor de la exigua dádiva se lo gastaría en vino, yo respondía: "Me parace lo más acertado; así, en lo que dure la borrachera, se olvida de la que tiene encima". Ahora, miro de soslayo, paso de largo y pienso: "Hoy, esa borrachera yo la necesito más que tú".

viernes, 24 de septiembre de 2010

PO'LA GLORIA DE MI MARE

Cuando don Antonio escribió aquello de "España de charanga y pandereta..." no imaginó, a buen seguro, hasta qué punto en una de las dos Españas el certero verso iba a cundir.
Al parecer, se hacen lenguas de que si "la Belén Esteban" se presentara a las próximas elecciones generales, obtendría un resultado escalofriante. El tercer puesto del podio electoral, nada menos, aseguran los soflamistas telecinqueros que obtendría la tal fulana. El sondeo, evidentemente, tiene un cariz discutible y, sin duda, alejado de "la verdadera realidad". Sin embargo, lo estremecedor, lo que de verdad me conmueve y agita las entrañas, es el grado de manipulación al que se ha llegado, sus resultados -sean de bromas o de veras- y la ignorancia campante en este país.
Una cosa es que el "Chiquilicuatre" (gracias a la legión de tontos que pululan por ahí) nos humille en un festival estúpido y superfluo, y otra bien distinta es que Menganita Pormijamato se presente en la sede de la soberanía popular a hacer poco más que lucir su horrendo palmito o a obligar a sus señorías a que se coman el pollo.
La Esteban esta es un producto publicitario bien elaborado y bien vendido -nos ha jodido, así cualquiera: con toda una cadena de vatertelevisión a sus pies ya se puede-. Es una marioneta manejada con una precisión asombrosa. De nena despechada ha pasado a ser ídolo chabacano pero muy rentable. A esta tipa la han encumbrado oscuros intereses a la cima del cutrelux apto y recomendado para marujas ignorantes.
Defiendo, como no puede ser de otra manera, el derecho y la obligación de todo ciudadano a participar en la actividad política sin límites por su condición, situación, religión, educación, sexo o cualquiera otra peculiaridad. Pero no es de recibo que se haga befa descarnada de la política con "propuestas" obscenas (cual es esta) por mucho que nuestros políticos hayan convertido nuestro sistema en un auténtico circo y en la cueva de Alí Babá.
Broma es y como broma, burda, zafia, lo tomo. Incluso recomiendo a los patéticos habitantes de la cinco que vayan más allá y fichen para el ficticio equipo ministerial de la Mengana en cuestión a Chiquito de la Calzada, a Flo, a Carmen de Mairena, a Pozí, a Wyoming y todas esas cuentas extraviadas del rosario del sentido común. Pero dejándolo ahí, en la broma, en la hipótesis pseudograciosa, en la anécdota creceaudiencias porque si "el sondeo" fuera cierto, si tuviese base sólida, apañados estamos. Y, además, ¿para qué quieren que la colega esa acceda al poder si un gobierno como el que ella haría ya lo tenemos?

sábado, 28 de agosto de 2010

Amos y perros

No hace falta ser muy avispado para notar que una mascota es el reflejo de los gustos y la personalidad de su dueño. Y aunque esta evidencia y perogrullada parece superflua, no lo es en absoluto.
Dime que mascota tienes, y te diré cómo eres.
Un camaleón, probablemente, especula un tipo lento, algo abúlico, que trata de confundirse con el entorno y de pasar desapercibido: un tipo con inclinación al anonimato.
De la misma manera, un perro de presa fomenta la idea de un personaje agresivo y, no es ninguna contradicción, cobarde.
Ayer informaron sobre otro ataque de uno de estos perros catalogados como peligrosos; perros que atacan y laceran terriblemente por más que un grupo de imbéciles les niegue su condición -nada fortuita- de violentos.
Lo que queda claro es que no son canes de compañía, ni aptos para una convivencia "normal"; que son un riesgo innecesario. No voy a entrar a desarrollar la naturaleza y el comportamiento de estos brutos ni sus reacciones frente a la gente, sobre todo cuando se cruzan con alguien a quien "le huelen el miedo".
Lo que voy a exponer es la conducta de sus amos y la de permisividad de quienes deben velar por el cumplimiento de las normas y los reglamentos.
Todos nos hemos cruzado en infinidad de ocasiones con perros y dueños de este calado y todos hemos presenciado algún que otro incidente. Los amos sujetan a sus esbirros como pueden mientras los animales, incitados por su natural esencia, se empeñan en comerse a alguien o a otro animal. Los dueños, incumpliendo la normativa, los llevan sin bozal o los tienen en sus casas exentos de las medidas de seguridad a que la ley les obliga.
Mucho más deplorable es la ausencia de oficio de los agentes que a diario se cruzan con ellos cientos de veces y lo pasan por alto sin ejercer la potestad por la que se los paga, y muy generosamente.

RESUMEN DEL RÉGIMEN JURÍDICO DE TENENCIA DE ANIMALES POTENCIALMENTE PELIGROSOS.
(REAL DECRETO 287/2002 DEL 22 DE MARZO DE 2002, QUE DESARROLLA LA LEY 50/1999 DE 23 DE DICIEMBRE)
Normativa de tenencia de animales potencialmente peligrosos. Este Real Decreto entró en vigor el 27 de Marzo de 2002 y desarrolla cómo se ha de cumplir la ley 50/1999 sobre tenencia de animales potencialmente peligrosos. Resumen de lo más importante:

Perros potencialmente peligrosos.
1º Los que pertenecen a las siguientes razas y sus cruces: PIT BULL TERRIER, STAFFORDSHIRE BULL TERRIER, AMERICAN STAFFORDSHIRE TERRIER, ROTTWEILER, DOGO ARGENTINO, FILA BRASILEIRO, TOSA INU Y AKITA INU.
2º Todos los perros que NO pertenezcan a las razas anteriores pero sí cumplan todas o la mayoría de las siguientes características:
Fuerte musculatura,aspecto poderoso, robusto, configuración atlética, agilidad, vigor y resistencia. Marcado carácter y gran valor. Perímetro torácico comprendido entre 60 y 80 cm, altura a la cruz entre 50 y 70 cm y peso superior a 20 Kg. Cabeza voluminosa,cuboide, robusta, con cráneo ancho y grande y mejillas musculosas y abombadas. Mandíbulas grandes y fuertes, boca robusta, ancha y profunda.Cuello ancho, musculoso y corto. Pecho macizo, ancho grande, profundo, costillas arqueadas y lomo musculado y corto. Extremidades anteriores paralelas, rectas y robustas y extremidades relativamente largas formando un ángulo moderado.
3º Todos aquellos animales que hayan protagonizado ataques a animales o personas con anterioridad o que muestren un carácter marcadamente agresivo. Siendo certificada tal condición por un veterinario autorizado por la autoridad competente.

Condiciones o requisitos para poseer perros potencialmente peligrosos.
Se necesita obtener una LICENCIA ADMINISTRATIVA, otorgada por la autoridad municipal o estatal y cumplir los siguientes requisitos:
Ser mayor de edad.
No presentar antecedentes penales con respecto a algunos supuestos como delitos contra la propiedad, la moral, la libertad sexual, homicidio... Se debe ajuntar un certificado del Registro de Antecedentes Penales y una declaración jurada de no haber sido sancionado por la presente Ley.
Disponer de capacidad física y psicológica para poseer uno de estos animales.
Acreditación de haber suscrito un seguro de RESPONSABILIDAD CIVIL por daños a terceros por valor de 120.000 €.

Una vez obtenidala LICENCIA PARA TENER PERROS POTENCIALMENTE PELIGROSOS, esta deberá renovarse cada 5 años. Se debe inscribir al animal en el registro correspondiente.

Medidas de seguridad y otras obligaciones.
Se debe portar siempre en lugares públicos la copia de la licencia administrativa y de la inscripción en el registro de perros potencialmente peligrosos.
Será obligatorio el uso del bozal en lugares públicos. Así como el uso de correa o cadena de menos de 2 metros no extensible y no pudiéndose llevar más de un perro de este tipo por persona.
Los animales potencialmente peligrosos que se encuentren en parcelas, chalets, terrazas, patios o similares deberán estar atados a no ser que se posean las pertinentes medidas de seguridad en cuanto a altura, cerramiento y superficie para proteger a las personas, o animales que se acerquen.
Los criadores de estos animales deberán en todo momento disponer de las condiciones necesarias de seguridad para mantener estos animales.
La sustracción o perdida de un perro potencialmente peligrosos debe notificarse por parte del titular al responsable del registro municipal de perros potencialmente peligrosos en las 48 horas posteriores a que se tenga conocimiento de estos hechos.


Hoy, una mujer permanece en coma. Hace poco fue un niño destrozado.
Todos los años hay decenas de ataques evitables de estas bestias.
La mayoría no sale a luz por la escasa relevancia que se les concede; sólo cuando la escasez informativa oprime las redacciones o el dramatismo del ataque causa un resultado estremecedor e irreparable se les da la cobertura que corresponde a su interés e importancia. 

martes, 24 de agosto de 2010

Kidnap&Ransom

Me hubiera gustado que mi madre, en vez de soltarme un azote de esos que suenan mucho, duelen poco en la nalga y laceran mucho en la dignidad cada vez que me iba y metía allí donde no suelen llamar, hubiese tenido la visión de futuro suficiente para educarme en que el riesgo no es preocupante. Debería haberme inculcado que la responsabilidad de una acción no recae sobre el actor, sino sobre el gobierno que represente a ese súbdito intrépido.
A R. Zapatero le resulta fácil -es la segunda vez, que yo sepa- aflojar unos dineros que no son suyos. Que a gente como los "chicos esos de la oenegé" les salga gratis su estupidez mientras la pagamos los demás es algo que no consigo digerir.
Primero porque, puesto que pertenecen a una organización, debía haber sido dicha organización la que corriera con el total del rescate. Segundo porque fueron voluntariamente a una zona de riesgo, no a Argamasilla; o sea: eran conscientes de que ponían la piel en peligro y estaban más que avisados de que con esos tipos no vale la sonrisa tierna.
Sin embargo, lo que más me sorprende es que una oenegé mande a su personal de vacaciones a una zona donde la extrema precaución es poca y no haya suscrito uno de esos seguros a todo riesgo con negociador tipo Russell Crowe incluido.
Y, ahora, lo que me inquieta... que no es que la veda esté abierta.
¿Qué chanchullos se ha traído el gobierno con los secuestradores? Primero liberan, no sabemos en qué condiciones reales, a la "cooperante"; luego, un montón de tiempo después, a sus dos colegas de farra.
En realidad, son muchas las preguntas inquietantes que me asaltan cuando trato de analizar este asunto. Preguntas inquietantes y un par de intuiciones que se inclinan a subrayar una constante ayuda solapada a útiles grupos delictivos. Una urdimbre bien pergeñada que, por su hermetismo, está resultando de lo más eficiente.
He visto muchas películas, sí; pero, ya se sabe: la realidad siempre supera a la ficción.
Dejo caer, así, como el que no quiere la cosa, la sombra de una larga sospecha convencido de que no digo ningún disparate.
Desde el asunto "Alakrana" deberíamos tener la mosca detrás de la oreja, nosotros, los ciudadanos, porque en la inútil oposición que tiene este gobierno, incapaz de tomar inciativas sólidas, es mejor no confiar.
Por cierto que el señor presidente se niega a decir cuánto "ha costado" el rescate: ¿será que se han quedado buenos pellizcos por aquí?

domingo, 15 de agosto de 2010

Mezquita ZERO

Tiene razón Barak Obama cuando afirma que los descendientes de Ismael "tienen derecho" a erigir una mezquita en el solar arrasado por el fanatismo musulmán. Tienen derecho porque en los Estados Unidos de Norteamérica -a diferencia de los países musulmanes- hay libertad de culto.

Sin embargo, puede que la cuestión no resida tanto en el derecho como en la perversa petición o insinuación.

El solo hecho de imaginar que en el hueco desolado que dejaron los salvajes en nombre de una religión, esa misma religión intransigente pretenda edificar un lugar de culto me parece abominable y abyecto. Me suena más a desafío y a burla que a la intención de rendir homenaje a quienes cayeron allí devorados por la obsesión, el rencor y la venganza.

La "Zona Cero" bien puede considerarse un camposanto, un lugar sacro pero no -desde luego- para la religión de Alá puesto que, salvo los asesinos, dudo mucho que los muertos en ese lugar fueran prosélitos del Corán. A mi, en mi reducida capacidad de interpretación, me parece más una arrogante exigencia (que es lo que suelen hacer estos tipos) que un noble arranque de humildad y de concordia.

Elevar una mezquita allí -pedirlo-, en el espacio delendo por los "simpáticos" terroristas es un insulto no sólo a los difuntos y sus familiares, a la sociedad americana con sus vicios y virtudes, con sus fallos y aciertos; es un insulto a la humanidad.

Es lógico que los americanos -que tampoco son unos santos, y de mi devoción menos- estén indignados ante esa posibilidad, la de ver que sobre las cenizas de sus desaparecidos se construye un recinto en el que la consigna bien puede ser la de "guerra al infiel".

Un disparate más al que nos acostumbraremos. Lo más extraño de todo es que haya sido Obama quien lo ha dicho porque, a decir verdad, más bien parece una de las múltiples idioteces a las que Rodríguez Zapatero, su "alianza de civilizaciones" (que es un coladero para evadir fondos) y acólitos nos tienen acostumbrados...

ZEITGEIST: MOVING FORWARD

El universo cuántico

Demasiados secretos

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