lunes, 22 de febrero de 2010

Ex nihilo, nihil...

Por arte de birlibirloque y por una nefanda y estúpida imposición de no se sabe muy bien qué pedagogías baratas, a los padres se nos ha trasladado la responsabilidad de una buena parte de la educación académica de nuestros hijos.
Digo una buena parte porque de día en día crecen las tareas que debemos abordar en casa mientras merman, por elemental lógica, las que los alumnos han de hacer en sus centros docentes.
Comprendo que el estrés de los maestros y profesores les induzca a procurarse la mayor comodidad y placidez posible. Más cuando gracias a una progresía fatal, anuente y necia, hemos cercenado la autoridad magistral hasta hacerla prácticamente invisible o nula.
Sin embargo, yo soy de los que están de acuerdo con que al César lo que de él es y a Dios lo suyo o lo que lanzado al cielo pueda coger.
Corresponsabilizar a los padres en la cuestión académica está muy bien y es muy bonito; pero, es de todo punto absurdo.
La educación que los chicos deben obtener en sus hogares es una educación social.
La educación académica, debe -me parece razonable- ser impartida por personas cualificadas y en centros homologados.
Si no, si yo tengo que cooperar en dicha educación, ¿para qué llevar a mis hijos a un centro docente? Me quedo en casita enseñándoles lo mucho o poco que pueda y sanseacabó.
Aunque sospecho que tras todo este tinglado de estupidez latente hay otros vicios y defectos enquistados que conviene solapar.
Uno de ellos es, no me cabe duda, la escasa preparación que las nuevas generaciones de maestros y profesores acarrean en aquellos centros educativos más relajados por mor de la res pública.
Sí, hablo de los colegios públicos; esos focos de laxitud intelectual aterradora, estremecedora.
Sé que todas las generalizaciones son parciales, subjetivas e injustas. No me queda más remedio que generalizar por los miles de ejemplos, malos, que cunden entre los docentes públicos y que luego, por desgracia, calan en los discentes que ampararon bajo sus alas.
El que pongo a continuación es uno de esos miles. Quizás no se vea lo suficientemente bien; dice:

AVISO IMPORTANTE: BROTE DE PIOJOS Con el fin de evitar el contagio de piojos, rogamos vigilen la higiene de sus hijos y sigan las indicaciones que se les remitió en su día ya que se ha detectado casos en el aula de su hijo/a. Gracias por vuestra colaboración.

No me pararé a desgranar la joya escrita por el maestro en cuestión. Tiemblo sólo de pensar que mi hijo está en sus manos.
No tengo mucho que añadir. Creo que se entiende bien por dónde voy y adónde quiero llegar. No obstante, si la colisión con lo establecido y con alguna cabeza defensora de esas pedagogías pardas, que hiciera sus alegaciones abogando por la bondad de la participación parental en las cosas del cole, fuera o fuese demasiado insoportable sólo argüiré que muchos padres no están capacitados para hacer un seguimiento riguroso, meticuloso, de la formación de sus vástagos y ni falta que hace. Porque para esa educación están, precisamente, los docentes, ¡qué casualidad!
Si no, ¿cuántos de nosotros sabemos qué carajo es?:


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