viernes, 5 de marzo de 2010

Garzón, Garzón: no pierdas el son...


Aunque parece que hace tiempo que no sólo has perdido el son, sino el rumbo y así, desnortado, avanzas sin reconocer los tumbos de tu arrogancia en decadencia, de tu estrella estrellada.
¡Ya está bien, Garzón, ya está bien!
Demasiados juicios y el tuyo perdido por un empeño rencoroso que traspasa las estelas del sentido común.
Tu razón siempre es la Razón; tu verdad, la Verdad. En el olimpo mediocre de nuestros seres estupendos, tiene tu sombra un altar.
¿Tú eres aquel adalid de la justicia que veía amanecer? ¿Aquel hombre "excepcional" y altruista perseguidor enérgico incansable de los malos?
Ahora sabemos que tú eras uno de ellos.
¿Que vas a recusar a quién? ¿Por qué? ¿Porque es amigo de algún político del P.P? ¿Porque ideológicamente se inclina a un partido que no es el tuyo, Garzón?
¿Tú te eriges en paladín magistral de la independencia y la imparcialidad? ¿Tú, el de los amigos poderosos en medios de comunicación afines? ¿Tú, Garzoncillo, el de las calzas verdes y las cazas negras? ¿Tú, el de las medidas opacas y decisiones ilegales? ¿Tú, cacho Garzón, con todo éso y más tienes todavía los santos cojones y la chulería de ir por ahí amenazando impunemente? ¿Cuál es tu omnipotencia para que hasta los más altos cargos tiemblen ante el timbre atiplado de tu soprana voz?
¡Ya está bien, Garzón, ya está bien! Baja de tu peana y barre el suelo como todo el mundo; deja ya tu falsa apostura, tu atildado aspecto de dandy palurdo y baja, humilla un poco, hombre, humilla un poco.
Aunque si he de ser sincero, creo que hay una celda con tu nombre y que antes o después, la frecuentarás. Al tiempo.

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