domingo, 24 de octubre de 2010

Mamá, el juez, los niños... y el puto padre.

Conversaba ayer con Sonsoles, mi filósofo particular, y en un momento dado me preguntó por los niños y cómo lo estaba llevando. La respuesta, aunque serena y resignada fue evidente: la ley es así; discrimina injustamente y los jueces, movidos por no sé qué extraños conceptos, se inclinan sistemáticamente a favor de la madre sin analizar ni amparar más circunstancias. Y no siempre es la madre quien debería quedarse con los hijos...
Su contrarrespuesta fue inmediata. "Hace poco -me dijo- hubo una manifestación de padres pidiendo lo mismo y no había suficientes para sujetar la pancarta. Es raro el padre que quiere quedarse con los hijos; la mayoría se desentiende..."
Lo pensé un instante. ¿La mayoría se desentiende o es que no queda otro remedio sabiendo como sabemos que siempre (salvo un caso de flagrante daño para los hijos por parte de la madre) los jueces siempre van a fallar a favor de la progenitora? ¿Por qué se da por sentado que la madre siempre es buena y tal y tal y el padre es el malo de la historia? ¿Quién dice que una madre cuida mejor de sus hijos que un padre? ¿Por qué una mujer puede EXIGIR IGUALDAD y el hombre no? Me gustaría un buen debate con algún juez, algún político y alguna de esas "magníficas" madres de exaltado y exultante sentimiento.
En todo caso, el hecho de ser minoría no justifica una aplicación general por defecto. En democracia una de las mayores falacias es que la minoría ha de someterse a la voluntad de quienes son más y, en todo caso, ese principio es válido en lo tocante a la elección de representantes, no de la aplicación de las normas. Si no fuera así, si no se tuviera en cuenta la opinión minoritaria y discrepante (desprecio muy abundante por otra parte) se estaría, entonces, obligando a ejercer el pensamiento único.
Ni los jueces son infalibles -aunque ellos se crean dioses- ni los políticos hacen su trabajo: son obtusos, holgazanes, mentirosos...
Pero, el problema de esa norma aplicada, dispensada, con carácter general es más grave de lo que parece. No se puede luchar sin armas y acceder a la "justicia" española sin la consciencia de que todo está perdido de antemano, además de innecesariamente dilatado; es de ilusos.
Hay mucha falsa propaganda elaborada con el claro objetivo de "victimar" y, por ende, favorecer a la pobrecita mamá. Si revisáramos caso por caso es probable, es seguro, que terminaríamos con los pelos como escarpias por el descaro, protegido y alimentado por la ley, de una grande parte de las madres y sus verdaderas pretensiones.

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