viernes, 11 de junio de 2010

La rana y el escorpión

Érase una vez que se era una rana sentada plácidamente en la orilla de un río cuando se le acercó por detrás un artero un escorpión derrochando simpatía.
-Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? -le preguntó el escorpión.
-¿Quieres que te suba a mi espalda y te lleve al otro lado? Ni pensarlo -respondió la rana- Te conozco  y sé que si te monto a mis lomos me picarás traicionero con tu aguijón y me matarás.
-No seas tonta; confía en mi -le respondió zalamero el escorpión. -¿No ves que si te clavo mi aguijón yo moriré contigo?
La rana se lo pensó: "Tiene razón. ¿Qué sentido tiene que me mienta si él moriría también".
Entonces, la rana se llegó hasta el escorpión y le dijo: 
-Lo he estado pensando y te llevaré hasta la otra orilla.
El escorpión se subió a la espalda de la rana para cruzar el río.
Apenas estaban a mitad de camino cuando el escorpión, aprovechando la indefensión y la credulidad de la rana, la picó con su mortífero aguijón.  La rana, sorprendida, notando el ígneo veneno extendiéndose  rápidamente por su cuerpo, sacó fuerzas de flaqueza y en su agonía  reprochó con un débil hilo de voz al escorpión:
-Me has mentido: ahora moriremos los dos.
El escorpión, arrogante y despectivo, le respondió:
-Venga, no seas ingenua. Es mi naturaleza y nada puedo hacer contra eso.


Moraleja: Este gobierno es como es aunque diga lo contrario y nos hundirá a costa, incluso, de su propio prestigio político.

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