martes, 24 de agosto de 2010

Kidnap&Ransom

Me hubiera gustado que mi madre, en vez de soltarme un azote de esos que suenan mucho, duelen poco en la nalga y laceran mucho en la dignidad cada vez que me iba y metía allí donde no suelen llamar, hubiese tenido la visión de futuro suficiente para educarme en que el riesgo no es preocupante. Debería haberme inculcado que la responsabilidad de una acción no recae sobre el actor, sino sobre el gobierno que represente a ese súbdito intrépido.
A R. Zapatero le resulta fácil -es la segunda vez, que yo sepa- aflojar unos dineros que no son suyos. Que a gente como los "chicos esos de la oenegé" les salga gratis su estupidez mientras la pagamos los demás es algo que no consigo digerir.
Primero porque, puesto que pertenecen a una organización, debía haber sido dicha organización la que corriera con el total del rescate. Segundo porque fueron voluntariamente a una zona de riesgo, no a Argamasilla; o sea: eran conscientes de que ponían la piel en peligro y estaban más que avisados de que con esos tipos no vale la sonrisa tierna.
Sin embargo, lo que más me sorprende es que una oenegé mande a su personal de vacaciones a una zona donde la extrema precaución es poca y no haya suscrito uno de esos seguros a todo riesgo con negociador tipo Russell Crowe incluido.
Y, ahora, lo que me inquieta... que no es que la veda esté abierta.
¿Qué chanchullos se ha traído el gobierno con los secuestradores? Primero liberan, no sabemos en qué condiciones reales, a la "cooperante"; luego, un montón de tiempo después, a sus dos colegas de farra.
En realidad, son muchas las preguntas inquietantes que me asaltan cuando trato de analizar este asunto. Preguntas inquietantes y un par de intuiciones que se inclinan a subrayar una constante ayuda solapada a útiles grupos delictivos. Una urdimbre bien pergeñada que, por su hermetismo, está resultando de lo más eficiente.
He visto muchas películas, sí; pero, ya se sabe: la realidad siempre supera a la ficción.
Dejo caer, así, como el que no quiere la cosa, la sombra de una larga sospecha convencido de que no digo ningún disparate.
Desde el asunto "Alakrana" deberíamos tener la mosca detrás de la oreja, nosotros, los ciudadanos, porque en la inútil oposición que tiene este gobierno, incapaz de tomar inciativas sólidas, es mejor no confiar.
Por cierto que el señor presidente se niega a decir cuánto "ha costado" el rescate: ¿será que se han quedado buenos pellizcos por aquí?

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